Esta vez no
dependíamos del tiempo y desarrollamos la sesión en el salón de conferencias
perfectamente calefactado. Con 37 amantes de la Historia comenzamos repasando
el calendario. Quedamos para intentar la ruta del Canal del Gran Priorato en el
mes próximo y mostramos algunas fotos de las intervenciones arqueológicas en el
puente de Vado Lancero.
Tres
testimonios de Memoria Viva estudiados y resumidos por Félix Patiño
fueron repasados con sus hechos considerados más importantes y unas conclusiones.
Muchos no salen de lo cotidiano, y eso es lo que buscamos, el reconocimiento de
una forma de vida que ha perdurado muchos años y ahora se diluye con estas personas.
Algún detalle que podemos extraer:
Las casas de vecinos con
cocina, cuarto y trozo de corral.
El pretendiente que esperaba
cerca de la casa de la moza.
El roce como lugar de contacto
de los jóvenes a base de idas y vueltas.
La buena fama de las tejas
hechas en Villafranca.
El “año del hambre” y las
necesidades que pasaron muchos.
La pólvora de la feria que se
hacía en la Plaza de España.
El período de enseñanza en la
escuela no existió para muchos y muchas, aunque luego aprendieron por otras
vías.
Los equipos de fútbol como el
Gas y el Toledo.
El “estraperlo”.
Los trabajos desaparecidos:
segador, hortelano, picapedrero, tejero, pescador, zapatero, talabartero, aguador,
arriero o trajinante, esquilador, herrador, colchonero, agrimensor, emigrante y
muchos más que nos evocan nombres concretos y figuras del pasado.
Los quintos y sus trastadas.
Las escuelas antiguas y los juegos
de niños y de niñas.
El miedo al hambre y a la
carestía como augur de males mayores.
La convivencia con la muerte siempre
próxima en cualquier edad.
El rechazo a cualquier forma
de guerra y de enfrentamiento. Ellos vivieron en una sociedad crispada de
verdad. La mayoría opina que esta sociedad no valora lo que tiene y dedica
muchos esfuerzos a enfrentarse sin saber las consecuencias posibles.
La segunda parte de la sesión
la dedicamos a repasar hechos de las lagunas que están en los archivos y
quedaron sin contar en la sesión de 29 de noviembre pasado.
Comenzamos con los
enfrentamientos entre molineros del Gigüela y el Concejo de Villafranca por el
agua del río en épocas en que el nivel del agua es bajo.
El más antiguo encontrado es
el estudiado por Francisco Javier Avilés Villarejo en su artículo Pleito
entre Villafranca y los molinos del Cigüela (2000) en el libro Alcázar y el
Agua. Dice Francisco Javier: El año 1554 debió de ser poco generoso en lluvias
y el caudal del Cigüela, escaso (…) El
Concejo de Villafranca protestó por el uso que se estaba haciendo del agua del
Cigüela en beneficio del molino harinero y el perjuicio que estaba causando a
sus bienes de propios.
Un enfrentamiento en
tribunales que se extendió de 1554 a 1577. Y cuando la justicia emitió su fallo
final dispuso que el Ayuntamiento de Villafranca pagase los perjuicios ocasionados
a al molino Esteban Fernández, pero reconoce los derechos de las lagunas de tomar
agua del río Gigüela. Lo importante es que ya en el siglo XVI se reconoce
legalmente el derecho de llenar las lagunas de Villafranca con agua del río
Gigüela.
Los pleitos por el agua entre
molineros y laguneros se van extendiendo a lo largo de la historia y recordamos
alguno más en 1822 y 1825, siempre son años en los que el río trae un nivel
bajo de agua y no hay para contentar a todos.
Un caso de robo de agua de la
laguna en cubas a mediados e julio de 1884 para llevarla a Tomelloso, y
venderla a buen precio. Suponemos que por sus cualidades sanadoras.
En 1922 una comisión del
Ayuntamiento que rige Sandalio Díaz Moreno revisa todos los establecimientos de
baños calientes de las lagunas para controlar su limpieza y salubridad, comienza
en la casa de Leona Patiño.
La caza fue una manera más de
conseguir ventajas económicas por parte del ayuntamiento en tiempos más
próximos. Contamos una subasta de los derechos de caza volátil por tres años de
1900 a 1902. La consiguió el médico madrileño José María Escuder Jiménez de 45 años
por 590 pesetas.
Mirando en la prensa, vino que
el 16 de marzo de 1911, en el periódico La Campana Gorda de Toledo se
informaba que en las lagunas de Villafranca se habían cazado 1132 aves en esa
temporada. El año anterior fueron 960 fochas, 30 patos y 40 ejemplares de “otras
acuáticas”.
Terminamos con unas
conclusiones sobre las dos sesiones dedicadas a las lagunas:
-
Las lagunas y la dehesa han aportado beneficios
económicos al pueblo durante siglos.
-
La pesca fue un recurso fundamental. Su subasta,
junto con el carrizo ha proporcionado medios de vida al ayuntamiento y a la
población.
-
La importancia de la pesca y el carrizo se
demuestra con los precios que se alcanzaron en las diferentes pujas.
-
El pueblo de Villafranca sigue disfrutando de la
propiedad de estos parajes por una carambola histórica muy interesante.
-
Los baños salutíferos existen desde que
Villafranca es una realidad. Su explotación como beneficio económico se da en
el siglo XX.
-
La caza como actividad se da desde mediados del
siglo XIX, después de la llegada del liberalismo.
-
La conciencia de la importancia ecológica de
este lugar llega muy tarde, a finales del siglo XX.
-
El agua es un recurso escaso. Según las épocas,
los explotadores de las lagunas han pleiteado con molineros y administración
para surtirlas del agua necesaria para pesca y baños.




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