domingo, 15 de diciembre de 2019

TALLER DE HISTORIA 2 - 5 (14 - 12 - 2019) Buscando la fuente del agua buena

GIGÜELA: PUENTE, MOLINOS Y PETROGLIFOS

     La tarde era fría y nublada, 28 amantes de la Historia, desafiaron al Invierno y desde la puerta de la Falcata se han internado, pasando el puente de la Tamarilla, en una ruta sobre la cañada real Soriana. Dirigidos por la mejor guía: Mª Carmen Comendador, coordinadora medioambiental y gran conocedora de este lugar. El grupo ha estudiado varios aspectos de este entorno excepcional haciendo varias paradas:

1.- Las plantas autóctonas que crecen libertad sobre la cañada y a lo largo de la vega del Gigüela, más allá del puente. El salicor, la barrilla, los taraices recién llegados, el carrizo, las tobas. Aprendimos del valor económico del salicor como materia prima para la fabricación de jabón y el significado de la frase "hacer la colada".

2.- La ruinas del molino de La Guerrera, que han sido muestras mudas de su antiguo esplendor: el caz, las entradas de agua, la turbina, las muelas. Un pasado ajetreado y próspero gracias a factores como el agua del río, el continuo paso de grandes rebaños y de pastores, la proximidad de Villafranca, la actividad harinera.

3.- Los petroglifos, abundantes e impertérritos. Muestras del continuo movimiento humano que se dio en este paraje durante siglos. Un toro, cruces, figuras podomorfas, alquerques, y otras muchas imágenes sobre la piedra desnuda. Muchos "maestros" han dibujado sobre la piedra para pasar el tiempo, para jugar y para conjurar la mala suerte.

4.- Por fin los pozos de Navarro que han saciado de la sed de los Villafranqueros desde el siglo XVII, injustamente olvidados en los últimos 80 años. Ahí siguen, ofreciendo su agua buena y pidiendo atención y una merecida limpieza.

     Saboreando la botánica, las industrias antiguas, el arte rupestre, las leyendas de molineros, la historia de nuestros ancestros próximos y lejanos. Gracias a Mª Carmen Comendador hemos olvidado el frío y disfrutado de una tarde excepcional.

     La próxima sesión del taller será el sábado 21 de diciembre a las 5:00 de la tarde en la Casa de la Cultura, la dedicaremos al arte de la alfarería y nos lo mostrarán unos entrañables expertos.








sábado, 23 de noviembre de 2019

TALLER DE HISTORIA 2 - 4 (23 - 11 - 2019)



A las cinco de la tarde en la Sala de Conferencias de la Casa de la Cultura, nos hemos reunido 40 amantes de la Historia. Hemos tenido que posponer la salida al paraje de los pozos de Navarro ante la imposibilidad de andar en el campo por las últimas lluvias.

Tres temas han atraído nuestra atención:

1.- Terminamos el vistazo al nacionalismo con la presentación de unas lecturas de dos intelectuales de los nacionalismos catalán y vasco. Enric Prat de la Riba y Sabino Arana.

2.- Conocimos algunas obras de dos mujeres excepcionales de los siglos XVI y XVII: Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana de Cremona y de Bolonia respectivamente. Mujeres que lucharon con tesón para poder hacer su papel de pintoras a la par que los hombres. Elegantes, cultas, humanistas, que se movieron en la época de Felipe III y Felipe III. Este repaso ha servido para animar a visitar con calma la exposición temporal que se muestra ahora en el Museo del Prado: Historia de dos pintoras.

3.- La figura financiera del censo en el siglo XVIII. Préstamo a bajo interés que fue muy utilizado en Villafranca a mediados del siglo XVIII, como muestra el Catastro de Ensenada. Hemos recorrido todos los estamentos para comprobar que cada clase social, en función de su capacidad económica, ha formalizado censos. Los prestamistas han sido instituciones vinculadas a la Iglesia (conventos, beneficios curados, monasterios, cofradías, presbíteros) y particulares (grandes propietarios). Repasamos el listado de prestamistas como las monjas franciscas de San José y las de la Concepción, ambas de Alcázar de San Juan, las dominicas de Ajofrín, las capellanías de Catalina Vela Muñoz y muchos más.

Recordamos que si el tiempo lo permite, el próximo día de Taller, sábado 14 de diciembre, iremos a los pozos de Navarro. A las cuatro de la tarde quedamos en la puerta del IESO La Falcata, para que los que puedan traer coche, transporten a los que vengan a pie.

Y el sábado 21, tendremos una sesión monográfica dedicada a la alfarería, artesanía con raíces en nuestra localidad.


domingo, 10 de noviembre de 2019

TALLER DE HISTORIA 2 - 3 (09 -11 - 2019)

Nueva sesión, esta vez a la hora de siempre y en el sitio de siempre, en la Casa de la Cultura. 45 personas se han reunido en la Sala de Conferencias para escuchar al “peñazo” de Félix Patiño y comentar los temas propuestos. La tarde, que era fría, ha ilusionado a muchos porque ha comenzado a llover. Lo que se ha tratado es lo siguiente:

1.- Recordatorios de próximas actividades:
                a) El próximo sábado 16 de noviembre a las 18,30 horas, en la Casa de la Cultura, tendrá lugar la conferencia de don Pedro Moya Maleno, de la Universidad Complutense y miembro del Proyecto COTES, sobre La cantería de las piedras de afilar de Villafranca y de los Caballeros en su contexto. Es una actividad recomendable como ampliación de nuestro Taller.

                b) El sábado siguiente, 23 de noviembre, iremos a conocer el paraje de los Pozos de Navarro (pozos, cazuelas, canteras, Cañada Real Soriana, petroglifos y ecosistema), debemos llevar calzado cómodo para el campo y una linterna. La cita comenzará en la entrada del IESO La Falcata, desde allí saldremos a las 16:00 horas, los que llevemos coche pararemos allí para recoger a los que no tengan medio de locomoción.

                c) El viernes 6 de diciembre, la Concejalía de Juventud organiza su clásico viaje a Madrid y este Taller colabora guiando a este grupo por una ruta histórica que supondrá un amable paseo por el centro. Se la ha llamado la Ruta de los Atentados, por los numerosos hechos violentos que contiene. También habrá un poquito de arte y de historias curiosas. Las plazas son limitadas.

                d) Se han apuntado las dos primeras personas que quieren trabajar en la actividad de recuperar la historia de nuestras calles antiguas y proponer una pequeña explicación de los diferentes nombres que han tenido.

2.- Comenzamos la actividad con un juego, ante una fotografía aérea del norte de nuestro término, preguntamos ¿somos capaces de reconocer el curso del desparecido río Riánsares? Después de una observación detallada, todos identificamos la sombra de ese río entre los campos labrados.

3.- Repasamos con mucha calma los nombres de las calles del casco antiguo del pueblo e intentamos dar alguna explicación a estos cambios.

4.- Las dotes, los acuerdos prematrimoniales y las rupturas de compromisos que se han escriturado en los siglos XVIII y XIX. Con algunos ejemplos recuperados de los protocolos notariales de Villafranca, se han explicado casos concretos que demuestran que los motivos económicos y las coincidencias o las disparidades de criterio, siempre han existido.

5.- De aquí nos hemos trasladado a un campo general, la explicación del fenómeno del fenómeno del nacionalismo, donde Félix Patiño ha ilustrado este tema con datos, imágenes y alguna opinión personal. Ya pasadas las 6:40 h de la tarde, dimos por acabada la sesión sin sacar conclusión alguna. Quedando éstas para la próxima reunión en este aula.

Aquí tenéis la presentación.

Gracias por la asistencia y el seguimiento del Taller a todos.


domingo, 20 de octubre de 2019

TALLER DE HISTORIA 2 - 2 (19 - 10 - 2019)


19-10-2019 Visita guiada a la iglesia parroquial de Herencia

                A las 16:30 horas comenzamos la segunda sesión de nuestro taller en la fachada de la iglesia de la Inmaculada Concepción en Herencia. Un grupo de 52 personas estaba dispuesto a seguir a nuestro guía, Claro Manuel Fernández-Caballero, que nos enseñó los detalles de este soberbio edificio, nos recordó la factura de la iglesia y nos desentrañó sus secretos.

                Comenzamos en la sacristía, gran estancia construida a principios del siglo XIX a instancias del entonces gran prior Carlos María Isidro de Borbón (quien será después pretendiente a la corona española). Esta sala es grande en proporciones, con unas cajoneras originales que han permitido mantener en excelentes condiciones la ropa litúrgica. Aquí y en todo el templo se expone una gran colección de obras pictóricas de los siglos XVII, XVIII y XIX.

                Ya en el cuerpo del templo, Claro Manuel, dirigió nuestra atención a obras como La Sagrada Familia, las tres generaciones, atribuido a Lucas Jordán, pintor napolitano, que estuvo trabajando para Carlos II. Nos recordó la gran pintura de la Inmaculada del altar mayor, de 1819, obra de Zacarías González Velázquez, quien fue pintor de cámara de Carlos IV, director de la Sección de Pintura de la Real Academia de las Artes, autor de los murales de la Casita del Labrador del Palacio de Aranjuez. Llama la atención por sus grandes dimensiones y su luminosidad.

                De la mano de Claro Manuel, comprobamos los detalles, los mensajes y los secretos de los cinco retablos barrocos. Las pinturas ocultas tras el retablo Carmelitano, el ara plegable, los símbolos franciscanos, las pinturas murales del crucero, descubiertas; una numerosa lista de detalles y pistas históricas.

                Ya en el altar mayor vimos de cerca el gran lienzo de la Inmaculada, los bancos de la sillería de excelente calidad, hechos en la primera mitad del siglo XVIII. Tienen una factura exquisita, siempre con la cruz de san Juan.

                Apremiados por el tiempo subimos al coro alto, donde nos esperaba la sorpresa de la tarde. Javier Talavera, profesor de educación secundaria y organista apasionado, nos explica con detalle la recuperación del órgano barroco, admirable obra de todo el pueblo de Herencia, la estructura y el funcionamiento de este gran órgano. Adornado con la M de los tubos de batalla, con las cruces de san Juan, blancas sobre fondo azul, recuerdan continuamente su vocación mariana. Para terminar el apartado del órgano, Javier lo hizo cantar durante varios minutos para que disfrutásemos de sus diferentes notas y tonalidades. Un lujo y una delicia.

                Terminamos la tarde, subiendo a la parte del tejado, sobre la bóveda, donde estaban los palomares. Y después a la torre y al mecanismo del reloj.

                Termina nuestra visita a las 19,30 horas. Larga y fructífera visita que nos ha mostrado una joya artística muy próxima. Claro repitió un mensaje que compartimos con él: en nuestro entorno hay obras de arte de gran calidad que no valoramos porque no las conocemos. Hay conocer nuestra historia y nuestro patrimonio.

                Nuestro agradecimiento a Claro Manuel y a Javier por dedicarnos parte de su tiempo y de su saber.

                Termino recordando que el próximo taller será el sábado 9 de noviembre a las 17:00 horas en la Casa de la Cultura de Villafranca.
















viernes, 11 de octubre de 2019

VILLAFRANCA Y EL AGUA 5. LAS SOLUCIONES.


VILLAFRANCA Y EL AGUA 5 – LAS SOLUCIONES
               
Un pueblo que es azotado una y otra vez, que en 15 años sufre 9 inundaciones que van superándose en intensidad, es un pueblo asustado, sin la alegría necesaria para encarar el futuro con ganas de prosperar.

Villafranca ha sido siempre un pueblo trabajador, sin miedo al esfuerzo. Entre los años 1786 y 1804 demostró su disposición a recuperarse e hizo gala de su principal característica: la tenacidad.

Soporta una inundación tras otra, y de todas se va recuperando, cada avenida es mayor que la anterior, cuando aparecen los primeros muertos y la situación se agrava, el Ayuntamiento suplica ayuda a las autoridades (Gran Prior, Monarquía, Arzobispado). Ayuda económica, perdones de deudas e impuestos y ayuda de especialistas para estudiar el problema y tomar medidas que solucionen este problema recurrente.

Mientras el Gran Prior fue el infante don Gabriel (1766 a 1788), hijo de Carlos III, ilustrado, permeable a las necesidades de todos los habitantes del priorato, las reformas y las mejoras florecieron en todos los lugares. Villafranca no fue una excepción: se reedificó y amplió la Iglesia Parroquial, se inauguró el primer cementerio de esta villa en un terreno aledaño a la ermita del Cristo, se reformo el edificio del Pósito, se evitaron las riadas del Riánsares, se construyó el puente sobre el Amarguillo, entre otras obras. También reconoceremos su gestión en las demás villas del priorato y en una obra general que pretendía transformar el paisaje de la Mancha: El Canal del Gran Prior o del Guadiana.

Don Gabriel muere en diciembre de 1788, su sucesor es su hijo don Pedro, de dos años de edad. Su tío y tutor, Carlos IV, lo envía a la corte portuguesa con su familia materna y el rey queda como administrador y dueño del priorato. Con este movimiento cambia la política en nuestro entorno. El bailío Miguel Cuber es sustituido por Jerónimo de Mendinueta, menos predispuesto a los gastos. Además, las arcas del estado no estaban en sus mejores días, las cosechas no eran buenas y el gobierno de Madrid miraba a Francia con recelo y temor (recordemos que en 1789 comienza la Revolución Francesa) y la guerra se veía como algo seguro.

Mientras tanto, Villafranca continúa soportando sus castigos del cielo, 1791, 1799, 1801, son los tres últimos latigazos que culminan en un 14 de septiembre que arrasa con la esperanza y la posibilidad de un futuro para esta villa. Ante los cienos que han encharcado lo que antes era Villafranca, la Administración del Antiguo Régimen se toma en serio la posibilidad de que este pueblo desaparezca, y con él, los diezmos e impuestos que ha pagado fielmente durante mucho tiempo.

Las actuaciones para solucionar el problema de las riadas en Villafranca, llegaron poco a poco. La separaremos por etapas:

1ª actuación: Separación de las aguas del río Riánsares. El infante don Gabriel, conjuró el problema de las inundaciones de Villafranca por el norte. El río Riánsares fue unido al Gigüela antes de llegar a las lagunas, a la altura de la laguna del Taray. Encontramos este dato en un informe del Ayuntamiento, hecho en 1799, dirigido a su sucesor don Pedro:
(…) se acuerdan los vecinos de Villafranca que el glorioso progenitor de VA, en otros tiempos supo, con su protección poderosa libertarles de igual peligro, separando las corrientes de Riánsares que fluían desde el río Gigüela por la dehesa y lagunas (…)[1]

                No conocemos la fecha exacta de esta actuación ni sus pormenores, sí que fue antes de 1786, pero el Riánsares dejó de ser un problema para Villafranca al desaguar directamente sobre el Gigüela antes de pasar por sus cercanías. La última vez que vimos su antiguo cauce lleno de agua fue el 1997, año de abundantes lluvias, como muestra la fotografía del intrépido Eleuterio Moreno.

2ª actuación: La limpieza del cauce del Amarguillo y el puente sobre el camino de Herencia. En 1788, el bailío don Miguel Cuber da órdenes a los ayuntamientos de Consuegra, Madridejos, Camuñas, Villafranca y Herencia para que todos procedan a la limpieza, profundización y enderezamiento del curso del Amarguillo. Esta orden acarreaba el problema de la financiación que corría a cargo de los propietarios de las tierras ribereñas como principales interesados, la ausencia de caudales en los pósitos y los pocos bienes y ganas de los afectados entorpecieron el desarrollo de las obras. Aquí, la villa de Villafranca tuvo una actuación ejemplar y encauzó su parte de río antes que las demás.
 
                El infante don Gabriel, ya mencionado, consideró indispensable, la construcción de un puente sobre el Amarguillo en el camino real que lleva a Herencia. A comienzos de 1788, Francisco Sostre hace los planos y condiciones y son visados por Juan de Villanueva[2]. La construcción se adjudicó a los maestros alarifes de Villacañas Matías y Emeterio del Pozo en el precio de 7400 r v. La obra fue del gusto de Sostre y Villanueva, de manera que a petición de los constructores se les entregaron otros 900 r v, ya rematado el puente. En las imágenes se pueden contrastar el proyecto y la situación actual del puente.

3ª actuación: El plan definitivo. Después de los desastres de septiembre 1791, Francisco Sostre vuelve a Villafranca para examinar el terreno y proponer un plan de obras integral. Plan que queda perfilado en agosto de 1800, revisado por el arquitecto real Juan de Villanueva. El presupuesto total asciende a 204.500 r v y consiste en los siguientes puntos:

ü  Desvío del Riato y desecación consiguiente de este cauce que corre por el centro del pueblo. Se abriría un cauce alternativo por el sur, a cierta distancia del núcleo urbano, excavándolo desde la ermita de san Antón a la de san Blas y más allá hasta el desaguadero (comienzo de camino de las Ollas), al tiempo que se formaría un espaldón o malecón para salvar al pueblo.
(…) un espaldón o dique de tierra que intentan construir para contener las aguas y libertar al pueblo de nuevos peligros por tener seguras sus personas, aunque las campiñas queden expuestas a ellos.[3]
El coste estimado de esta obra es de 34.650 r v, se espera la aportación del prior de 22.650 reales que, con el tiempo reintegrarían los vecinos por vía de arbitrios y un “socorro gracioso de SA” de 12.000 r v.
ü  El aumento de otros dos ojos del puente sobre el Amarguillo del camino real de Herencia. Para el que se presupuestan 110.000 r v. Es evidente que esta obra no se llevó a cabo. En el informe se propone que sea costeado por la dignidad prioral y por la arzobispal, a razón de 2/3 y 1/3 cada una.
ü  La construcción de un segundo dique o malecón a lo largo del cauce del río desde el paraje del Atajadero (vado por el camino de la casa del Marto) a más allá del puente del camino de Herencia. Con este dique en la orilla izquierda del río se pretendía salvar la zona de huertas y viñas con sus producciones. Este malecón, proyectado por los mismos Sostre y Villanueva, sería costeado por los cultivadores de las tierras próximas al río en razón de la parte que les afecte y el Pósito municipal pagaría la parte de los caminos y tierras comunales.

Las propuestas de Sostre, los vistos buenos de Villanueva, los presupuestos considerados siempre elevados, las consideraciones del administrador Mendinueta, las demoras del arzobispo ante las exigencias de que debe pagar la tercera parte de los gastos (ya que percibe la tercera parte de los diezmos), las arcas del reino y del priorato vacías y el natural económico y ahorrador del administrador, consiguieron que llegase septiembre de 1801 y sólo se viese acabada una parte del malecón del pueblo.

Ya sabemos lo que ocurrió, nos encontramos con un pueblo arrasado por el lodo y con unos pocos villafranqueros viviendo a la intemperie en el cerro del Santo. Los demás han huido a pueblos vecinos y otros han perecido ahogados. De nuevo la realidad se impone a las consideraciones de aquellos que han tenido la posibilidad de tomar decisiones. Esta es una lección histórica que no deberíamos tomar a la ligera. Aquellos que dirigen en el arte de la política deben mirar al futuro sin dejar de mirar hacia atrás, la historia, próxima y lejana es una buena maestra.

Es entonces cuando el rey se muestra compungido por lo ocurrido en Villafranca y pone en marcha todo el plan ya elaborado. Se paralizan las obras de construcción del Canal del Gran Prior como dice Villanueva en abril de 1802:
(…) Todos los demás empleados que no hagan falta para el resguardo y conservación de las obras de efectos del Canal, deberán pasar inmediatamente a las villas de Tembleque y Villafranca para asistir en aquellos pueblos a las obras dispuestas por SM, según se les ordenare o como contemple puedan ser más necesarios y útiles a ellas. Y en cuanto a caudales podría VS contar por parte de SA con la dotación señalada al Canal, para distribuirla en las obras de Tembleque y Villafranca (…)[4]
       
Es ahora cuando se utilizan todos los medios posibles para atender las necesidades de Villafranca y de Tembleque que también fue afectado por las riadas de septiembre. Hasta el Arzobispo de Toledo, dolorido por el sufrimiento del pueblo de Villafranca, accede a pagar la tercera parte que le corresponde. Lo prioritario fue acabar con las obras del plan, incluso se paralizó la construcción del Canal del Guadiana, la financiación se estudiaría después. En pocos años se terminaron los malecones y se encauzó de nuevo el río.

Como ya dijimos, seguimos aquí, las soluciones existieron y las medidas necesarias se tomaron, pero ¿hacía falta que muriese tanta gente? ¿Era necesaria la ruina total de un pueblo? El Amarguillo no sólo amenazaba, destruía y volvía a destruir, los gobernantes no quisieron darse cuenta de una realidad. Es posible que la suerte de los pobres sea un poquito peor que la de aquellos que disponen de más recursos.

Félix Patiño Galán 11 – 10 – 2019



[1] APR IDG. Secretaría. Legajo 279. Informe del Ayuntamiento de 29-09-1799.
[2] APR IDG. Secretaría. Legajo 277.
[3] APR IDG. Decretos. Legajo 9. Informe de don Pedro de Novales a Mariano Luis de Urquijo.
[4] APR IDG Secretaría. Legajo 79.

domingo, 6 de octubre de 2019

TALLER DE HISTORIA 2 - 1 (05-10-2019)


PRIMERA SESIÓN DEL CURSO 2019 – 2020

Reanudamos la actividad del taller en una tarde tranquila de otoño, 44 asistentes han dado la bienvenida a esta nueva edición de trabajos. Félix Patiño ha agradecido la asistencia a todos, veteranos y nuevos miembros.
                Comenzamos con un breve repaso de las actividades del curso pasado. Seguimos con la propuesta de actividades como las siguientes:
Trabajos de continuación con el curso anterior:
                Memoria Viva
                Calles del pueblo
                Y tú qué me quieres contar
Propuestas de temas para trabajar:
ü  La vida cotidiana en Villafranca en los siglos pasados.
ü  La alfarería, una actividad con raíces en Villafranca (Ángel Peño).
ü  Los villafranqueros de adopción. Cómo han visto, analizado y sentido Villafranca. Sus particularidades, su proceso de asimilación e integración (Mario Tordesillas).
ü  Las cofradías y hermandades de nuestro pueblo a lo largo de los siglos.
ü  Las cofradías de Villafranca a lo largo de los siglos.
ü  El Palomar de Pintado. La edad de Bronce en el entorno (Roberto Gómez).
ü  La iglesia parroquial de Santa María de la Asunción.
ü  La ermita del Santo Cristo de Santa Ana.
ü  Importancia económica de la barrilla. Su historia.
ü  Las ermitas de los Santos Viejos.
ü  El malecón de Villafranca. Su supervivencia del pueblo.
ü  Los petroglifos de nuestro entorno. El pozo de Navarro. Los molinos de agua (Mª Carmen Comendador y Pablo Pichaco, día 23 de noviembre a las 4 de la tarde).
ü  El Cementerio y sus puntos de interés (Luis Oliver).
ü  Asentamientos musulmanes. Moriscos en el entorno.
ü  La escuela en Villafranca.
Visitas propuestas:
o   Iglesia parroquial y convento de Herencia
o   Las calles de Villafranca
o   La ermita del Cristo – La Iglesia Parroquial
o   Los petroglifos de Villafranca
o   La Casa del Hidalgo de Alcázar de San Juan
o   Los Refugios y el Polvorín
Y por si nos queda tiempo. Tenemos otros temas generales:
§  Felipe II
§  Carlos V
§  La Guerra de Sucesión a la Corona Española
§  El nacionalismo
§  José de Ribera
§  Francisco Zurbarán
§  El Greco

Pasamos después a estudiar el primer tema: La continuación de los trabajos del blog de Félix Patiño, Nuestra Historia, con el título de Villafranca y el Agua. Hemos repasado el gobierno del priorato de San Juan, sus tributos, sus gobernadores. La actuación de estas autoridades ante la cadena de inundaciones que sufrió Villafranca en los años finales del XVIII y 1801. Repasando los informes de Sostre y Villanueva, comprobamos que había un plan diseñado por estos arquitectos y que se completó sólo cuando Villafranca era un montón de cieno. Los detalles los expondremos en el nuevo capítulo de Villafranca y el Agua.
Aquí tienes la presentación de hoy.

Recordamos los compromisos adquiridos:
Sábado, 19 de octubre a las cuatro y media de la tarde en la plaza de Herencia, frente a la iglesia.- visita guiada a la Iglesia de Herencia y su convento de los Mercedarios.
Sábado, 23 de noviembre a las cuatro de la tarde.- salida a los pozos de Navarro, petroglifos y molinos de agua.  

domingo, 29 de septiembre de 2019

VILLAFRANCA Y EL AGUA 4


VILLAFRANCA Y EL AGUA 4 – LA DESOLACIÓN

                Vamos a situarnos en el tránsito del XVIII al XIX y a observar dos eslabones más de esta cadena de castigos que literalmente cayeron del cielo sobre Villafranca. Los más destructivos, ambos en septiembre, cada uno en su siglo, en los años 1799 y 1801. Es posible que pequemos de repetitivos pues lo que nos disponemos a relatar es una continuación del anterior capítulo de Villafranca y el Agua, pero consideramos que por el grado que alcanzaron los daños sobre el pueblo merecen una mirada detenida.

                De nuevo recurrimos a la máxima del Taller de Historia, y observamos las pistas que tenemos de la inundación de 2 de septiembre de 1799, la primera cita la encontramos en el Archivo Parroquial de Villafranca de los Caballeros, en el libro de difuntos nº 5, el Párroco hizo un inciso para contar lo que vivió:
(…) A cosa de las doce y media el dicho día comenzó el cielo a encapotarse y aparecer toda la Atmosphera cubierta de gruesos nublos cuya densidad, instantáneo incremento y calor extraordinario indicaban los más funestos efectos. Siguióse a esto una terrible tronada que por la continuación, dilatación y fortaleza de los truenos iba cada vez más aumentando en todos los corazones el pavor que por momentos se crecía, cuando a las cinco de la tarde dieron principio los nublos a resolverse en agua que cayó en tanta abundancia que a las dos horas de comenzada la lluvia ya corría por todas las calles con asombrosa rapidez, a causa de haber el rio Amarguillo salido de madre y entrado en el pueblo antes de haberse desaguado (…)[1]
               
                Es justo pensar que es una más sobre este sufrido pueblo, esta, mucho más dañina. De nuevo hemos de leer la información de los archivos y el Procurador Síndico de  Villafranca emite un completo informe[2] poco después. En el que cuenta los siguientes pormenores:
                Hay más de 200 casas enteramente arruinadas, las demás se encuentran en muy mal estado y todas necesitan reparación. Las viñas presentaban una buena cosecha que se ha perdido y
(…) Su campiña beneficiada de considerable número de huertas, en que con los frutos de barrilla, salicor, patatas, zanahorias y otras clases de legumbres se prometían sus vecinos adquirir sustento para la triste temporada del invierno, no presentan hoy sino tierra árida, cubierta de légamos y horruras de las aguas. (…)

                También el Administrador de Tercias hace su informe[3] dirigido al Gran Prior y de él extraemos los siguientes datos
(…) a las tres de la tarde y continuó hasta casi las 5 de ella, sobrevino una inundación tan excesiva, por las avenidas del río Amarguillo y cañada que vierte en esta población (Riato), que a la media hora ya estaba inundado todo el recinto (…)

                He aquí una referencia al Riato, la cañada que recorre la localidad de Oeste a Este y sirve de desaguadero de las sobrantes del Amarguillo. Es otra pista que confirma que en 1799 todavía surcaba nuestro pueblo.         

                La altura que alcanzaron las aguas supera con mucho a las siete avenidas anteriores y no se ha librado de ellas ninguna casa. Las ermitas y la Iglesia están ocupadas por el légamo. Las aguas han llegado más allá de la altura del coro y presbiterio, dejando inhabitable la Iglesia para mucho tiempo.

                Falleció un niño y se perdieron muchos animales de labor, domésticos y ganados, también se inutilizaron multitud de papeles de los archivos de la Iglesia, del Ayuntamiento, de las escribanías y de muchos vecinos.
               
                El administrador y el interventor de la Tercia de Villafranca toman la decisión de acoger a los vecinos más desfavorecidos,
(…) a más de 60 familias y otras muchas personas abriéndoles las puertas de las cámaras de S A para refugiarlas por las pérdida de sus casas y enseres y alimentándolas al día sucesivo en que no habrá ni aún agua en la villa (…)[4]

Son duros los testimonios de villafranqueros pidiendo limosnas al Gran Prior, pongamos algún ejemplo: José Alfonso Jiménez, maestro de primeras letras expone que
Es tan corto el emolumento  que le produce la escuela que no alcanza a el alimento de su mujer y cuatro niñas que tiene (…) Suplica a Vuestra Real Alteza, se digne por el amor de Dios, la limosna de su Real agrado para ayuda a mantener a su familia y componer la casa que con la avenida del agua cayó parte de ella y lo que quedó está para lo mismo (…)

Rosa Martín de la Alberca, viuda de más de sesenta años dice que
(…) ha cabido parte de esta desgracia a la infeliz choza que la exponente tiene en el referido pueblo y su calle Empedrada, que habiendo en parte caído a tierra, lo que se mantiene amenaza ruina y está imposibilitado de habitarse (…) no posee bienes ningunos ni aún ropa para una cama, ni más que la enunciada casa que no merece el nombre de tal. (…) Suplica: (…) se digne en conceder a la exponente, la limosna que fuere de su real agrado para poder reedificar su desdichada casilla (…)

Hay más ejemplos de vecinos que piden particularmente ayuda a su autoridad. Queda pendiente para los villafranqueros al menos un año de privaciones, de hambre y de enfermedades. La necesidad los ha acostumbrado. En la primavera de este mismo año acababan de salir de una epidemia de tercianas que se saldó con un número considerable de bajas. Ya hablaremos de las epidemias en otras comunicaciones.

¿Qué hacer? ¿A quién recurrir? El Ayuntamiento de Villafranca se dirige al Gran Prior para mitigar estas desgracias con su caridad, sabe que el Erario del Infante está en un mal momento y pide las ayudas como préstamo a largo tiempo, pero antes que nada, pone mucho énfasis en que una persona especialista analice la situación de Villafranca y proponga alguna solución a las recurrentes riadas que van creciendo en intensidad.
SUPLICA a V A se digne librar de su Real orden para que por persona experta se reconozca la situación del pueblo y sus avenidas y con la disposición correspondiente, o se desvíen las corrientes, o se fortalezcan, para evitar las inundaciones (…)[5]

Y la Administración del Antiguo Régimen contesta y manda a Francisco Sostre, aparejador del Priorato a reconocer estas tierras y trazar un plan para solucionar el problema de las riadas.

Se seguirán cruzando informes, peticiones, proyectos y visados de proyectos. Todos, Ayuntamiento, arquitecto, aparejador y administrador del Priorato saben lo que hay que hacer para que el Amarguillo no se desborde, pero la lentitud de esta administración, la ausencia de fondos y es posible que algo de desprecio por una población menor, nos situaron en septiembre de 1801 con obras apenas comenzadas.

El 14 de septiembre, Villafranca soportó la mayor inundación que se haya conocido hasta la fecha, durante la tarde y la noche se volvió a desbordar el Amarguillo y el malecón que rodea el pueblo se hallaba en construcción, según testigos, sólo la décima parte. Los daños fueron letales, veamos como los describen el Ayuntamiento y el Párroco:
(…) acaeció en aquella villa la más terrible y asombrosa tempestad que jamás han visto, la cual, con otra avenida de aguas, y no hallando resistencia alguna, por no estar ejecutadas las obras proyectadas, inundó de nuevo todo el pueblo y lo acabó de arruinar, llegando las aguas hasta los techos de las casas, causando la muerte de doce personas, que se ahogaron, otras muchas que salieron heridas, la destrucción total de los edificios, más de 300 mulas de labor ahogadas y mucho mayor número de otros animales; asimismo la pérdida de granos y de todos los demás géneros que ya tenían recogidos, la de vino, aceite, paja, barbechera, viñas, ropas y demás muebles (…)[6]

Creemos que no hacen falta más palabras para hacernos una idea de los daños de esta avenida. Pero son demoledoras las consecuencias inmediatas en la vida de los vecinos:

Una parte importante de los villafranqueros se fue a vivir a otros pueblos del entorno, otros permanecían como zombis sin rumbo en las ruinas de Villafranca, vigilando los pocos efectos y bienes personales que les respetó la desgracia. Se ha formado un campamento de chozas y barracas en un cerro a 500 pasos de la población, donde viven como pueden. Creemos que puede ser el cerro de San Cristóbal al Norte de la localidad.

Los lodos han inundado los edificios más fuertes como las ermitas, la Iglesia o la Tercia. Los eclesiásticos han abandonado la localidad con intención de no volver si no se construyen los diques proyectados en años anteriores como solución para estos males.

La solidaridad vino del Sur
(…) si la villa de Herencia no hubiese acudido con socorros de pan, vino, carne, tocino, aceite y demás necesario, como todavía lo está haciendo (28 de octubre de 1801), habrían los más fallecido de necesidad; que de resultas se hallan todos los vecinos y habitantes de aquel pueblo, sobrecogidos de temor, pálidos y llenos de consternación (…)[7]

Villafranca es un valle desolado por el lodo, pocas casas se tienen en pie y sus vecinos se están planteando emigrar a otros lugares. El problema se conocía e incluso se había estudiado por personas capaces y preparadas como Sostre o Villanueva. Pero la incuria de una administración lenta, pobre y posiblemente corrupta, ha ralentizado la aplicación de las soluciones. Es ahora, con el pueblo al borde de la desaparición, cuando el Ministro de Estado y Hacienda tiene sobre su mesa en octubre de 1801, un informe completo sobre Villafranca y sus necesidades de supervivencia. La alternativa es un pueblo abandonado y unos pecheros menos para contribuir a la Real Hacienda.

En otro momento veremos con detalle el plan y las obras que se hicieron para conjurar este peligro recurrente. Seguimos aquí, luego se tomaron medidas y se dieron soluciones.

Félix Patiño Galán, 29-09-2019



[1] Archivo Parroquial de Villafranca. Libro de Muertos nº 5.
[2] APR – IDG   Secretaría. Legajo 279. Informe de 21-09-1799.
[3] APR IDG Secretaría. Legajo 277 cont.

[4] APR – IDG Secretaría. Legajo 277 cont. 13-09-1799.
[5] APR – IDG   Secretaría. Legajo 279. Informe de 21-09-1799.
[6] APR – IDG Decretos. Leg. 9
[7] APR – IDG Decretos. Leg. 9