Historias de las lagunas (29-11-2025)

 


Comenzamos un poco más temprano por la programación de otro un evento en esa tarde y nos reunimos 43 personas con la intención de repasar hechos de nuestras lagunas que han quedado lejos en el tiempo.

Las lagunas de Villafranca y la Dehesa eran bienes de propios, o propiedades del Ayuntamiento con el objetivo de ayudar a sus vecinos proporcionándoles servicios necesarios como pastos, carrizo y baños en verano o bien arrendar una parte para conseguir un dinero que el concejo incorpora a su presupuesto.

Pero su principal función económica durante mucho tiempo, que sepamos, desde la Edad Moderna a la primera mitad del siglo XX, fue la de piscifactoría. Los archivos históricos acogen testigos de esta actividad. El Ayuntamiento las solía alquilar al mejor postor por tres años, para la pesca y el carrizo. Dos elementos fundamentales en la economía antigua. Las tencas en época de pesca suponían el acceso al pescado fresco en un lugar al que solo llegaban salazones y el carrizo se segaba en su totalidad, pues se utilizaba en muchos aspectos de la vida como en la construcción, en los hornos y en útiles de la vida hogareña (zarzos, vallas, persianas, chozos). Repasamos algunos de los contratos de pesca y carrizo de otras épocas que demuestran el calado económico de esta actividad que estaba muy bien regulada por el ayuntamiento con unas normas muy claras que delimitaban las épocas de pesca, las vedas en el desove de las tencas, o los días en los que se puede segar el carrizo sin hacer daño al entorno.



Es curioso el caso del mejorante en estas posturas para la pesca. El Ayuntamiento siempre estuvo dispuesto a atender cualquier postura sobre la pesca y el carrizo superior a la existente y con toda normalidad, desalojaba al arrendatario existente e incorporaba al nuevo que pagaba más. Todo con su correspondiente indemnización.



Después, abordamos el tema de la propiedad de esta finca que, como ya hemos explicado, es de propios del Ayuntamiento, sin embargo, desde finales del XVIII pasó su dominio útil al infante don Gabriel y a sus sucesores. Con muchas peticiones del Concejo para revertir esta situación, pero no se consiguió hasta 1927. Esta historia se adereza con herederos nobles, amores poco comunes y el empeño de un alcalde seguido por sus concejales.

La tarde se cerró con los baños, reflejados en textos antiguos que alaban sus efectos saludables. Baños que antiguamente se hacían a través de las puertas, las entradas al agua en las que no había carrizo. A la laguna Grande acudían vecinos y forasteros para disfrutar de este sencillo y próximo veraneo. Han transcurrido muchos veranos con diferentes normas para la aproximación al agua, para vestir adecuadamente, para la separación decorosa, en su tiempo, de hombres y mujeres, para crear una zona de baño de las bestias, para depositar en lugares alejados los detritos humanos y animales, etc.



Todo un lugar de convivencia que sigue ahí, aunque lo miramos con otros ojos. Que tiene una nutrida historia de acontecidos que forman parte de nuestro pasado.



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