Sala de Conferencias, tarde de
primavera y 36 amantes de la Historia, una combinación que consiguió casi dos
horas de aprendizaje sobre dos temas.
1.- El testamento de
Catalina Vela Muñoz: viuda Alonso Gómez Mancheño, tesorero que fue de
las alcabalas y rentas reales de la bailía de Alcázar, en 1672 y según sus
palabras, estando enferma del cuerpo sana de la voluntad y en mi buen
juicio, seso, memoria y entendimiento natural, tal cual Dios, Nuestro Señor fue
servido de me dar… expresa sus últimas voluntades. Se ve sola, han muerto
su marido, su única hija, su yerno y su nieta. Sólo le queda el viudo de su
nieta, Gerónimo José de Valenzuela que ha pasado al estado de eclesiástico de
órdenes menores. Sus dos hermanos también han muerto y solo viven en la fecha
dos sobrinas.
Ella es una mujer poderosa con
tres casas en la calle llamada de la Tesorera, un pajar, más de 700 fanegas de
tierras de labor en Villafranca y en otros pueblos de alrededor, eras, viñas,
quinterías y una parte del molino Cazuelas. Decide con independencia los destinos
de sus bienes y en 1762 pone por escrito sus últimas voluntades. El Archivo Histórico
de Toledo, en la sección de protocolos notariales guarda este documento[1]
de quince folios que sigue el guion de los testamentos de esa época.
Los detalles los mostramos en el documento adjunto, aquí haremos un breve resumen: después una invocación
religiosa y encomendar su alma a Dios, la primera parte dispositiva la dedica a
las mandas religiosas, dispone su entierro con su misa que lo convierte en un
procesión de todos los religiosos y hermandades de la villa, establece su ceremonia
de cabo de año y encarga misas y más misas por su alma y la de sus parientes
cercanos, ascendientes y descendientes difuntos. Señala claramente el lugar de
su sepultura en una zona privilegiada de la iglesia parroquial, la capilla de
la Virgen del Rosario.
La segunda parte dispositiva
es relativa a los bienes de su casa, aquí reparte mobiliario, textiles, fanegas
de trigo de la cosecha de este año y algunas joyas entre parientes y perdona
algunas deudas, todo detalles domésticos. En la tercera parte asume el pago de sus
débitos y señala a “su hijo” Gerónimo José de Valenzuela como el encargado de
ello.
Continúa una cuarta parte que
dedica a la fundación de su hermano Juan Fernández Muñoz, donde asegura la
forma de suceder en su disfrute entre los parientes. Y también establece dos
capellanías colativas con sus bienes, en un primer momento mantendrá las dos
capellanías “su hijo” Gerónimo José de Valenzuela y a la muerte de este se
dividirán las dos con la misma carga de misas por su alma y obras pías.
Termina el documento con la forma
de liberación de sus tres esclavos. Dos mujeres y un varón que según ella, le
han servido bien y son buenos cristianos.
Este testamento es un testigo
de una forma de vida pretérita y muy distinta de lo que hemos conocido y
conocemos.
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2.- Los relatos de la
resurrección en algunas obras pictóricas: Como hemos visto en otros cursos,
hemos dedicado este entremés de arte a la resurrección de Cristo en majestad,
elevado sobre su tumba y con los soldados humillados y desmayados, la escena de
María Magdalena, testigo privilegiado de este evento, ante Jesús diciéndole algo
así como “no me toques” y la cena de Emaús, donde Cristo es reconocido por dos
de sus discípulos en el momento de la cena.
Explicamos someramente varias
obras pictóricas renacentistas y barrocas observando puntos comunes y
diferencias de tratamiento de cada tema.




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