La memoria de la Tesorera y las pinturas de la Resurrección. Félix Patiño (11-04-2026)



Sala de Conferencias, tarde de primavera y 36 amantes de la Historia, una combinación que consiguió casi dos horas de aprendizaje sobre dos temas.

1.- El testamento de Catalina Vela Muñoz: viuda Alonso Gómez Mancheño, tesorero que fue de las alcabalas y rentas reales de la bailía de Alcázar, en 1672 y según sus palabras, estando enferma del cuerpo sana de la voluntad y en mi buen juicio, seso, memoria y entendimiento natural, tal cual Dios, Nuestro Señor fue servido de me dar… expresa sus últimas voluntades. Se ve sola, han muerto su marido, su única hija, su yerno y su nieta. Sólo le queda el viudo de su nieta, Gerónimo José de Valenzuela que ha pasado al estado de eclesiástico de órdenes menores. Sus dos hermanos también han muerto y solo viven en la fecha dos sobrinas.



Ella es una mujer poderosa con tres casas en la calle llamada de la Tesorera, un pajar, más de 700 fanegas de tierras de labor en Villafranca y en otros pueblos de alrededor, eras, viñas, quinterías y una parte del molino Cazuelas. Decide con independencia los destinos de sus bienes y en 1762 pone por escrito sus últimas voluntades. El Archivo Histórico de Toledo, en la sección de protocolos notariales guarda este documento[1] de quince folios que sigue el guion de los testamentos de esa época.

Los detalles los mostramos en el documento adjunto, aquí haremos un breve resumen: después una invocación religiosa y encomendar su alma a Dios, la primera parte dispositiva la dedica a las mandas religiosas, dispone su entierro con su misa que lo convierte en un procesión de todos los religiosos y hermandades de la villa, establece su ceremonia de cabo de año y encarga misas y más misas por su alma y la de sus parientes cercanos, ascendientes y descendientes difuntos. Señala claramente el lugar de su sepultura en una zona privilegiada de la iglesia parroquial, la capilla de la Virgen del Rosario.

La segunda parte dispositiva es relativa a los bienes de su casa, aquí reparte mobiliario, textiles, fanegas de trigo de la cosecha de este año y algunas joyas entre parientes y perdona algunas deudas, todo detalles domésticos. En la tercera parte asume el pago de sus débitos y señala a “su hijo” Gerónimo José de Valenzuela como el encargado de ello.

Continúa una cuarta parte que dedica a la fundación de su hermano Juan Fernández Muñoz, donde asegura la forma de suceder en su disfrute entre los parientes. Y también establece dos capellanías colativas con sus bienes, en un primer momento mantendrá las dos capellanías “su hijo” Gerónimo José de Valenzuela y a la muerte de este se dividirán las dos con la misma carga de misas por su alma y obras pías.

Termina el documento con la forma de liberación de sus tres esclavos. Dos mujeres y un varón que según ella, le han servido bien y son buenos cristianos.

Este testamento es un testigo de una forma de vida pretérita y muy distinta de lo que hemos conocido y conocemos.



2.- Los relatos de la resurrección en algunas obras pictóricas: Como hemos visto en otros cursos, hemos dedicado este entremés de arte a la resurrección de Cristo en majestad, elevado sobre su tumba y con los soldados humillados y desmayados, la escena de María Magdalena, testigo privilegiado de este evento, ante Jesús diciéndole algo así como “no me toques” y la cena de Emaús, donde Cristo es reconocido por dos de sus discípulos en el momento de la cena.

Explicamos someramente varias obras pictóricas renacentistas y barrocas observando puntos comunes y diferencias de tratamiento de cada tema.



 



[1] AHPT – Protocolos, 23185 f 020 a 035


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