Terminamos la octava edición
del Taller de Historia de Villafranca en la sala de conferencias de la Casa de
la Cultura con un tema interesante y una grata sorpresa. Nos reunimos 40
amantes de la Historia a pesar de que la tarde pedía una siesta reparadora.
El título hace referencia al año
1789 en el Gran Priorato de San Juan, donde se van concatenando años de malas
cosechas y sus consecuencias, hambres, epidemias y dificultades en la convivencia.
Ya hemos tratado en el taller
los hechos de 3, 4 y 5 de julio de 1789. La que llamábamos la “rebelión de las
mujeres” ante el intento de llevar una parte del trigo del pósito de Villafranca
a Alcázar de San Juan. Bien organizadas y con una red de información impecable
consiguieron frenar el primer intento de saca de 200 fanegas de trigo en la
madrugada del día 3. Esa noche, forzaron la retirada de 26 voluntarios de
caballería que, por la fuerza, pretendieron entrar en el pueblo por la calle de
Herencia, al día siguiente se opusieron a un nuevo intento de ocupación de los
milicianos de Alcázar. Durante los días mencionados mantuvieron un acoso “pacífico”
a tres casas, las viviendas de las personas que consideraron responsables del
intento de cesión del trigo.
Solo la actuación del prior frey
don Alfonso Luján y Cañizares, consiguió que las mujeres se calmasen cada día,
amparando al comisionado Miguel del Santo, hablando y negociando con todas,
templando ánimos a veces y otras ordenando de manera tajante y mandando
informes al Consejo de Castilla para paliar el golpe de la autoridad real.
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Gran parte de lo que estoy contando ya lo sabíamos. Ahora, gracias a un expediente encontrado en el Archivo Histórico Nacional, podemos conocer gran parte de los hechos y sus consecuencias. Villafranca de los Caballeros se mantuvo en el “mismo estado de insolencia” en palabras del gobernador de Alcázar, durante los meses de julio, agosto y septiembre. Imagínense un pueblo cuyas mujeres se mantienen alerta ante la llegada de un forastero acompañado de un escribano o ante la entrada de un grupo de uniformados. ¿Se van a llevar el trigo? ¿Vendrán a castigarnos? El peso de la mano justiciera del rey es grande.
En octubre, la autoridad real
mandó al temido investigador que venía acompañado de tropa del Regimiento de
Caballería España. Lo que ocurre después viene detallado en el informe que
reposa en el Archivo Histórico Nacional. Hay muchos detalles y, de nuevo,
intervenciones de don Alfonso Luján. De momento, tanto los detalles como el desenlace
de esta historia con muchas personas implicadas lo conocen los miembros del
Taller de Historia que asistieron. Con tiempo, los explicaré.
La tarde terminó con la entrega
de algunos diplomas de agradecimiento a miembros del Taller y con la sorpresa
del regalo a este coordinador de un hermosísimo pato ¡por fin! Ya tengo mi
pato. Gracias a todos por mantener esta actividad.



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