Sala de conferencias de la
Casa de la Cultura, 17,00 horas, 51 asistentes dan calor a esta tarde invierno.
Se reúnen para desmenuzar paso a paso las situaciones concretas de 11 mujeres
que ocurrieron en nuestro entorno, durante los siglo XVII y XVIII. Mujeres de
Villafranca, Herencia y Alcázar, cada una con su historia particular. Cada una
de ellas ha intentado ejercer un poder que ahora todos consideramos legítimo,
pero que entonces no se consideraba así.
Controlar el destino de sus
bienes, ejercer un trabajo con autonomía, unirse con su pareja amada, decidir
su futuro con responsabilidad. Estos poderes (o derechos) que solo algunas
mujeres podían ejercer, son la muestra del papel que desarrollaba la mujer en
estas épocas pasadas: la permanencia en un segundo plano y la necesidad de un
hombre que las tutele.
Félix Patiño y María Talavera detallaron
casos concretos de mujeres que los documentos de los archivos explican con todo
detalle:
1. 1636,
la Osoria viene a dar lustre a la fiesta del Corpus y su octava en Villafranca.
Las actuaciones de esta mujer famosa costaron 300 reales en dinero y una fanega
de trigo en grano de nueva cosecha. Ella sólo trabaja y se muestra en el
escenario de la plaza. El contrato y el cobro del trabajo es cosa del prioste
de la cofradía del Santísimo Sacramento y el padre de la Osoria, Bartolomé
Osorio. Los hombres deciden, la mujer trabaja.
2. 1765,
19 de octubre, Ana Antonia Sahavedra y Román, vecina de Alcázar, viuda y madre
de un hijo menor de edad, vende la mitad de los pozos de Navarro y dos fanegas
de tierra aneja al concejo de Villafranca. El hecho supone que el pueblo tenga
acceso a pozos de agua potable. Comprobamos que una mujer toma decisiones de
importancia sobre sus bienes. Esto es posible porque su marido le dejó poder
para disponer de sus bienes o bien murió antes de testar, además, su hijo era
menor. Aquí tenemos el ejemplo de una mujer poderosa, que decide, basándose en
su condición de viuda.
3. 1672,
20 de abril, Catalina Vela Muñoz hace testamento donde crea la capellanía que
pervivirá hasta los años 70 del siglo XX. Otra mujer poderosa y rica que
gracias a su viudez consigue decidir que hacer con su fortuna.
4. 1786,
Villafranca. Muere Clara Manuela López y Cervantes, viuda de Alfonso Díaz de la
Beldad. Señora rica que no tuvo el poder de la anterior. Su marido testó y
decidió el destino de sus bienes.
5. 1756,
2 de noviembre, Matilde García Guardia, mujer soltera de 24 años, encabeza una
escritura de rompimiento de noviazgo. Es raro observar que una mujer decida soltar,
alzar y remitir la palabra de casamiento y esponsales que le tenía ofrecida
su, hasta ahora, prometido, Manuel Beteta. Hemos conseguido saber, gracias al
Catastro de la Ensenada, que Manuel tenía 20 años en el momento de la ruptura.
Esta mujer con poder decide por encima de su prometido ya que este tenía 20
años y por tanto, era menor de edad. Otro momento de oportunidad para la mujer.
6. 1653,
agosto a diciembre, Herencia. La joven Isabel López de Sosa pide auxilio a su
prior; en su declaración afirma que su marido Juan de Castro Patón, es
impotente y la maltrata. Presenta varios testigos que juran que es verdad su
declaración y dan testimonio de sus afirmaciones. La petición de Isabel es que
se la deposite en una casa honrada. Esto supondría extraerla de la casa donde
vive con su marido y depositarla en una casa honrada para apartarla de los
malos tratamientos de Juan de Castro. Antes de acabar el mes de agosto Isabel
consigue su pretensión y es depositada en la casa de su cuñado. Hasta aquí
podemos afirmar que Isabel es una mujer con cierto poder, aunque solo haya
conseguido una mudanza como si fuera un mueble. La historia se complica más
adelante con el nacimiento en noviembre se su hija y la agresión mortal de su
marido en diciembre. Una historia para desmenuzar con conocimiento completo de
los hechos.
7. 1671,
30 de junio. Alcázar de San Juan. El alcalde ordinario, Gregorio Maroto Ortiz,
recibe una denuncia: Ana Martínez y Alejo Martín están cometiendo el delito de
amancebamiento. El alcalde debe actuar y, con el alguacil y el escribano van a
la casa señalada sorprendiendo a la pareja juntos en una habitación. Ambos
entran en la cárcel y, demostrado el hecho, reciben sus castigos, ella es
desterrada del pueblo por 6 años, él debe pagar una multa. Se les prohíbe
cualquier trato entre ellos.
8. 1724,
mayo a agosto de 1724, Villafranca. Ana Rodríguez Patiño pide ayuda al alcalde
para enderezar los hechos que la afligen; su hija, Francisca está embarazada y
es soltera; conoce el nombre del varón “culpable” y su deseo es que su hija se
case con el varón señalado. Un hecho destacable porque la intención de la madre
es casar a su hija sin parar en la catadura moral del varón, cualquier cosa
antes de la vergüenza social.
9. 1779,
julio, Alcázar de San Juan. Theresa Librado pide al gobernador y justicia mayor
que su marido vuelva a convivir con ella, ya que no le ha dado motivos para que
la castigue como lo ha hecho, que casi la mata. El marido no quiere regresar a
la convivencia. El hecho se explica solo, una mujer rogando el regreso de su
maltratador, ¿por qué?
10. 1783,
enero y febrero, Alcázar de San Juan. En el pasillo de las casas de
gobernación, Juliana Velasco, tratante y negociante, abofetea a Ventura de
Úbeda, también tratante. El motivo es un negocio pactado y no respetado entre
los dos. Juliana es una mujer inteligente y con experiencia, capaz de
defenderse a pesar de ser mujer. Cuando recurre a la justicia, pide a su marido
que se ausente de la villa para poder tomar ella la iniciativa. El gobernador
oye a los dos. Ventura de Úbeda se queda con las bofetadas. Juliana es una
mujer con poder a pesar de todo.
11. 1784,
octubre, Alcázar de San Juan. Isabel Caravaca, es muy pobre, muy joven y no está
casada, pero decide cuidar a su niña recién nacida que su tía dejó expósita en
el momento del parto. La humildad de la muchacha da mucho que pensar sobre la
situación social y económica de muchas personas y en especial de las mujeres
pobres.
Con este surtido de casos y la
bibliografía terminamos con unas conclusiones:
ü La
mujer a lo largo de la historia lejana y próxima se ha considerado persona de
segunda categoría.
ü La
aceptación de esta situación como un estado natural ha ayudado a mantenerla.
ü Cada
mujer ha tenido “su responsable” que la “protege”, la tutoriza y la administra.
ü Sus
funciones en la sociedad se han considerado: asegurar la descendencia, cuidado
del hogar y la obediencia a su hombre.
ü La
mayoría de las mujeres, como parte del sistema, moldeadas por la cultura y la
religión imperantes, asume que es mejor un mal casamiento que sufrir la
vergüenza pública.
ü A
pesar del ambiente opresor, algunas mujeres aprovechan las pocas oportunidades
que encuentran dentro del sistema: viudas, mujeres con carácter y con
formación.
ü Abundan
los casos de malos tratos consentidos en el seno de la familia.
ü Malos
tratos e impotencia suponen la mayoría de las causas esgrimidas por las mujeres
para solicitar la separación.
ü El
tiempo va consiguiendo, al menos en nuestra sociedad, una aproximación a la
igualdad.

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