Mujeres con poder, mujeres sin poder (07-02-2026). Félix Patiño y María Talavera

 



Sala de conferencias de la Casa de la Cultura, 17,00 horas, 51 asistentes dan calor a esta tarde invierno. Se reúnen para desmenuzar paso a paso las situaciones concretas de 11 mujeres que ocurrieron en nuestro entorno, durante los siglo XVII y XVIII. Mujeres de Villafranca, Herencia y Alcázar, cada una con su historia particular. Cada una de ellas ha intentado ejercer un poder que ahora todos consideramos legítimo, pero que entonces no se consideraba así.

Controlar el destino de sus bienes, ejercer un trabajo con autonomía, unirse con su pareja amada, decidir su futuro con responsabilidad. Estos poderes (o derechos) que solo algunas mujeres podían ejercer, son la muestra del papel que desarrollaba la mujer en estas épocas pasadas: la permanencia en un segundo plano y la necesidad de un hombre que las tutele.



Félix Patiño y María Talavera detallaron casos concretos de mujeres que los documentos de los archivos explican con todo detalle:

1.       1636, la Osoria viene a dar lustre a la fiesta del Corpus y su octava en Villafranca. Las actuaciones de esta mujer famosa costaron 300 reales en dinero y una fanega de trigo en grano de nueva cosecha. Ella sólo trabaja y se muestra en el escenario de la plaza. El contrato y el cobro del trabajo es cosa del prioste de la cofradía del Santísimo Sacramento y el padre de la Osoria, Bartolomé Osorio. Los hombres deciden, la mujer trabaja.

2.       1765, 19 de octubre, Ana Antonia Sahavedra y Román, vecina de Alcázar, viuda y madre de un hijo menor de edad, vende la mitad de los pozos de Navarro y dos fanegas de tierra aneja al concejo de Villafranca. El hecho supone que el pueblo tenga acceso a pozos de agua potable. Comprobamos que una mujer toma decisiones de importancia sobre sus bienes. Esto es posible porque su marido le dejó poder para disponer de sus bienes o bien murió antes de testar, además, su hijo era menor. Aquí tenemos el ejemplo de una mujer poderosa, que decide, basándose en su condición de viuda.

3.       1672, 20 de abril, Catalina Vela Muñoz hace testamento donde crea la capellanía que pervivirá hasta los años 70 del siglo XX. Otra mujer poderosa y rica que gracias a su viudez consigue decidir que hacer con su fortuna.

4.       1786, Villafranca. Muere Clara Manuela López y Cervantes, viuda de Alfonso Díaz de la Beldad. Señora rica que no tuvo el poder de la anterior. Su marido testó y decidió el destino de sus bienes.

5.       1756, 2 de noviembre, Matilde García Guardia, mujer soltera de 24 años, encabeza una escritura de rompimiento de noviazgo. Es raro observar que una mujer decida soltar, alzar y remitir la palabra de casamiento y esponsales que le tenía ofrecida su, hasta ahora, prometido, Manuel Beteta. Hemos conseguido saber, gracias al Catastro de la Ensenada, que Manuel tenía 20 años en el momento de la ruptura. Esta mujer con poder decide por encima de su prometido ya que este tenía 20 años y por tanto, era menor de edad. Otro momento de oportunidad para la mujer.

6.       1653, agosto a diciembre, Herencia. La joven Isabel López de Sosa pide auxilio a su prior; en su declaración afirma que su marido Juan de Castro Patón, es impotente y la maltrata. Presenta varios testigos que juran que es verdad su declaración y dan testimonio de sus afirmaciones. La petición de Isabel es que se la deposite en una casa honrada. Esto supondría extraerla de la casa donde vive con su marido y depositarla en una casa honrada para apartarla de los malos tratamientos de Juan de Castro. Antes de acabar el mes de agosto Isabel consigue su pretensión y es depositada en la casa de su cuñado. Hasta aquí podemos afirmar que Isabel es una mujer con cierto poder, aunque solo haya conseguido una mudanza como si fuera un mueble. La historia se complica más adelante con el nacimiento en noviembre se su hija y la agresión mortal de su marido en diciembre. Una historia para desmenuzar con conocimiento completo de los hechos.

7.       1671, 30 de junio. Alcázar de San Juan. El alcalde ordinario, Gregorio Maroto Ortiz, recibe una denuncia: Ana Martínez y Alejo Martín están cometiendo el delito de amancebamiento. El alcalde debe actuar y, con el alguacil y el escribano van a la casa señalada sorprendiendo a la pareja juntos en una habitación. Ambos entran en la cárcel y, demostrado el hecho, reciben sus castigos, ella es desterrada del pueblo por 6 años, él debe pagar una multa. Se les prohíbe cualquier trato entre ellos.

8.       1724, mayo a agosto de 1724, Villafranca. Ana Rodríguez Patiño pide ayuda al alcalde para enderezar los hechos que la afligen; su hija, Francisca está embarazada y es soltera; conoce el nombre del varón “culpable” y su deseo es que su hija se case con el varón señalado. Un hecho destacable porque la intención de la madre es casar a su hija sin parar en la catadura moral del varón, cualquier cosa antes de la vergüenza social.

9.       1779, julio, Alcázar de San Juan. Theresa Librado pide al gobernador y justicia mayor que su marido vuelva a convivir con ella, ya que no le ha dado motivos para que la castigue como lo ha hecho, que casi la mata. El marido no quiere regresar a la convivencia. El hecho se explica solo, una mujer rogando el regreso de su maltratador, ¿por qué?

10.  1783, enero y febrero, Alcázar de San Juan. En el pasillo de las casas de gobernación, Juliana Velasco, tratante y negociante, abofetea a Ventura de Úbeda, también tratante. El motivo es un negocio pactado y no respetado entre los dos. Juliana es una mujer inteligente y con experiencia, capaz de defenderse a pesar de ser mujer. Cuando recurre a la justicia, pide a su marido que se ausente de la villa para poder tomar ella la iniciativa. El gobernador oye a los dos. Ventura de Úbeda se queda con las bofetadas. Juliana es una mujer con poder a pesar de todo.

11.  1784, octubre, Alcázar de San Juan. Isabel Caravaca, es muy pobre, muy joven y no está casada, pero decide cuidar a su niña recién nacida que su tía dejó expósita en el momento del parto. La humildad de la muchacha da mucho que pensar sobre la situación social y económica de muchas personas y en especial de las mujeres pobres.

 

Con este surtido de casos y la bibliografía terminamos con unas conclusiones:

ü  La mujer a lo largo de la historia lejana y próxima se ha considerado persona de segunda categoría.

ü  La aceptación de esta situación como un estado natural ha ayudado a mantenerla.

ü  Cada mujer ha tenido “su responsable” que la “protege”, la tutoriza y la administra.

ü  Sus funciones en la sociedad se han considerado: asegurar la descendencia, cuidado del hogar y la obediencia a su hombre.

ü  La mayoría de las mujeres, como parte del sistema, moldeadas por la cultura y la religión imperantes, asume que es mejor un mal casamiento que sufrir la vergüenza pública.

ü  A pesar del ambiente opresor, algunas mujeres aprovechan las pocas oportunidades que encuentran dentro del sistema: viudas, mujeres con carácter y con formación.

ü  Abundan los casos de malos tratos consentidos en el seno de la familia.

ü  Malos tratos e impotencia suponen la mayoría de las causas esgrimidas por las mujeres para solicitar la separación.

ü  El tiempo va consiguiendo, al menos en nuestra sociedad, una aproximación a la igualdad.


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